
Nunca sintieron que los adornos
navideños son, además de un excesivo
gasto de energía, un disgustoso disgusto
para nuestros ojos. Los 80' y 90' nos
quisieron vender el estimulante
pasatiempo navideño de decorar con
horrorosas luces y guirnaldas, que van a
destiempo, el último tiempo del año,
evocando una costumbre extranjera y
totalmente artificial para nosotros.
Así que por favor señores, dejen de
hacernos esto a nuestros ojos, que se
inventaron para ver y no para ser insultados.
ATTE
YO